lunes, 30 de abril de 2012

La piel como superficie simbólica

Hola amigos y amigas,

Les envío la invitación de la presentación de mi libro, tendrá lugar el viernes próximo 4 de mayo a las 20hs, en librería Bakakai, Tendillas de Santa Paula 11 (les adjunto un mapa), espero contar con vuestra presencia (a los que están lejos los tendré en mi corazón). Por favor confirmen la recepción del mail y si podrán asistir. Gracias!!
Besos
Sandra

jueves, 19 de abril de 2012

Un asiento para Rosa Parks

Rosa Parks, la mujer negra que desafió a la América blanca

Rosa Parks, en el autobús de Montgomery, Alabama desde el que empezó su protesta contra la segregación.AP

En 1955, Parks se negó a ceder su asiento en un autobús público de Alabama e impulsó el fin de la segregación racial en EEUU

JESÚS CENTENOMadrid09/12/2007 21:
En 1955, Rosa Parks tenía 42 años. Afroamericana, natural de Montgomery, Alabama, e hija de un carpintero y una maestra de escuela. De profesión, costurera. Pero además, secretaria y ayudante en la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color.
En aquellos años, los negros sufrían en EEUU la humillación -especialmente en el sur- de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera... la segregación llegaba al punto de que en los baños se mostraban letreros de "sólo blancos" o, directamente, "negros no". Las leyes Jim Crow, heredadas de la esclavitud del siglo XIX, fueron diseñadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad.
Gente como Rosa Parks tenía claro que las cosas podían cambiar. El 1 de diciembre de 1955, cogió un autobús público para volver a su casa. Por entonces, los vehículos estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Así, la gente de color subía al autobús, pagaba al conductor, se bajaba y subía de nuevo por la puerta trasera.
En el asiento equivocado
Parks se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababan de subir. "Éste ni siquiera había pedido el asiento", dijo después Parks en una entrevista a la BBC. Los otros se levantaron, pero ella permaneció inmóvil.
El autobusero trató de disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que marcaba la ley. "Voy a hacer que te arresten", le dijo el conductor. "Puede hacerlo", respondió ella. Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, contestó con otra pregunta: "¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?".
Condenada pero libre
"Mientras más obedecíamos, peor nos trataban", asegura Parks en sus memorias. "Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder". Por el lance del autobús, Rosa Parks pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares. Sin embargo, el caso trascendió y acabó por dar voz a los movimientos por el fin de la segregación que ya habían comenzado a hacerse notar.
Indignado y hastiado, un joven y desconocido pastor bautista llamado Martin Luther King organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afroamericanos que participaron hicieron marchas de hasta nueve kilómetros, y cuando les preguntaban cómo se sentían, algunos respondían: "Mis pies, cansados. Mi alma, ¡liberada!".
Mientras, el caso Parks llegó a la Corte Suprema del país, que declaró que la segregación era una norma contraria a la constitución estadounidense, que declara iguales a todos los individuos de la nación. Un año después, el gobierno abolió cualquier tipo de discriminación en los lugares públicos.
Parks, que falleció en 2005 a los 92 años, continuó luchando durante el resto de su vida por los derechos civiles de los afroamericanos. En 1999, recibió la Medalla de Oro del Congreso de los EEUU.       
Publicado en PÚBLICO DIGITAL

jueves, 12 de abril de 2012

Sylvia Plath

La muerte en 3 actos de Sylvia Plath

Publicado el 11 abril 2012 por Szusza
La muerte en 3 actos de Sylvia Plath
“Morir es un arte, como cualquier otra cosa./Yo lo hago excepcionalmente bien./Lo hago por sentirlo hasta las heces./Lo hago para sentirlo real./Podemos decir que poseo el don./Es fácil ejecutarlo en una celda./Es muy fácil hacerlo y guardar la compostura./Es teatral.”
Sí, la muerte había parasitado su alma...

Sylvia Plath comenzó a morir un poco a los diez años, cuando falleció su padre, el Daddy del controversial poema. A los veinte, fracasó en un intento de quitarse la vida y fue recluida en un psiquiátrico, de donde salió, según dijo: “remendada, reparada y con el visto bueno para volver a la carretera” (1) Finalmente, un helado 11 de febrero londinense de 1963, la brillante escritora y poetisa estadounidense de treinta años, se suicidó en un acto premeditado y meticulosamente organizado. “Esta es la número Tres./Qué desperdicio/Eso de aniquilarse cada década”.

Para algunos fue una víctima, del mundo machista, del padre, del marido infiel que la abandonó; de su psique encarcelada en un trastorno bipolar. Para otros, Sylvia fue una poeta confesional maldita, loca y resentida que hizo un culto de la anti-belleza en sus letras. En la actualidad, muchos recuerdan a Plath como un símbolo del feminismo, la rompedora del modelo femenino american dream; una mujer desencantada de la época burguesa y patriarcal que le tocó en suerte, de su país, de su familia, de los hombres… A la manera de Woolf y su amiga Sexton, Tsvetáyeva o Pizarnik, Plath decidió bajar el telón de su vida ¿una tragedia en tres actos? y entrar en la leyenda.


(1) Tan bueno que se graduó summa cum laude con una tesis sobre la doble personalidad en las novelas de Dostoievski.


Fuentes:
. Chapman, Lynne F. Plath, Sylvia. Sylvia Plath. Voices in poetry. The Creative Company, 1994
. American Poems.
. Sylvia Plath page


Para Lenny Cáceres: nuestro agradecimiento por acercarnos esta trágica heroína.La muerte en 3 actos de Sylvia Plath